Ayer fue que salí a la calle.
Ahora sí te entiendo perfectamente cuando me decías de esa sensación que te arropaba.

Salí de la casa, el motorista de costumbre me reconoció con el bozal y fue hasta donde estaba a buscarme. Me llevó hasta la parada donde uno de los amigos cobradores me recibió echándome creo que casi todo el alcohol del sindicato. Me dijo que me extrañaba y le alegraba saber que estaba bien… dentro de lo que cabe.

Sonreí, Pero ninguno de ellos lo saben. Bueno, se me notó en los ojos. Me rociaron alcohol de nuevo, antes de subir a la guagua, que ahora no va más que con una persona por asiento.

Con la mirada encontré dos personas queridas. Uno me dijo adiós de lejos. Sabíamos quiénes éramos cada uno, eso fue lindo.

Dejé a mi mamá y mis hermanas menores en casa, asombradas de verme arreglarme para salir y diciéndome “cuídate” con los ojos. Doqui, la pequeña bestia pitbull se quedaba viéndome ir.

Todo el camino fue algo tenso. No lo niego, se sentía raro, no sé si iba música en la guagua. No había conversación (que tampoco es que yo hable mucho ahí), no había cobrador pasillando. Se sentía vacío y solo.

Recibí la promesa de un abrazo “cuando todo esto pase” de un amigo viejo del cole que me reconoció, según él, porque “ese pelo rojo no cambia”. Me mantuvo ajena todo el rato, hablando por Instagram antes de él quedarse.

Antes de quedarme yo (una difícil decisión) me entero de la muerte de Pau Danés y le doy play a “La Flaca” para recordar un par de cosas. Camino y un pana me sonríe (lo sé por sus ojos) y dice “qué linda esa flaca”, miro pa´ trás y me rio, y él temabién.

Sigo caminando, otro dice lo mismo y un bendito chofer me pregunta que si “va la rubia”. “¡¿Cómo así mano?!”, lo único que dije.

Atravesé mi amada UASD con la bendición, el piropo y la pregunta de adónde iba del “guachimán”. Todos con bozal, no hay música, no hay gente. Solo el saludo de Yunior llegando a la papelería, quien también me ha reconocido. 

Dentro de todo esto, espero que hayas notado que a pesar de la situación, pueden pasar cosas bonitas o que te despejen un segundo. ¡Tamo´ to´ aquí!

Hablamos horita.
Un abrazo.
Con cariño, Franco.

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