Hoy, igual que los últimos días hemos estado cegados por la llegada del Polvo del Sahara al país. No es solo el calor que produce, es que nos hemos dado cuenta de lo bonito que era ver el mar y ver la claridad de los días, de que nos falta lluvia y de que el cielo nos miraba en azul.

Así mismo, tuve ayer una “revelación”.
En ocasiones, olvidamos lo que hay dentro o debajo de nosotros, nos aferramos tanto a nuestro exterior que se pasa de lado decirnos algo bonito o darnos cuenta de que parte de lo que sentimos depende de nosotros mismos.

Uno tiene que quererse un chin. Y sí, por ratos nos cuesta, dudamos de nosotros mismos, de nuestras capacidades y la belleza que puede albergar nuestra alma y caemos, nos hacemos irreconocibles ante nuestro reflejo en el espejo.

Te invito a que te mires y veas eso que no notaste. Date cuenta de que eres más y de que no es posible que desde afuera vean cómo eres y de lo que eres capaz, confíen en eso y tú mismo no te veas. Déjate conocerte, mímate, date cariño y reconócete, date tu valor y trata de que los demás vean eso y lo respeten. Deja de fingir, de esconderte tras ese duro caparazón y también deja de sonreír si no lo sientes. Todas las emociones son válidas y son importantes. 

Olvídate de ese espejismo y esa falsedad que te rodea y que estás a punto de creerte. No permitas que el pasado y los malos ratos gobiernen tu presente y tu futuro. Vive hoy, vívete ahora. 

Y adio´, que toy´ tarde.
Con cariño, Franco.

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