¡Oye! en verdad, gracias.

Eso que me escribiste me hizo sentir muy bien, ya sé que cuento contigo y que te consta que estoy aquí.

Y sí, como me dijiste, han sido días pesaditos, con mucho por hacer, como tú, hay momentos en que definitivamente no quiero hacer ni sentir nada. Esas horas no tienen comparación, parece que son 48 en un solo día.

No he salido de casa, te comenté. Sigo trabajando desde aquí. Pero veo que te ha tocado ir a trabajar, solo puedo decirte que te cuides mucho, por ti y por la familia. Confío en que priorices tú salud.

Por cierto, me preguntaste que si estaba mal no estar bien y que si estaba mal no ser “productivo” en cuarentena. Déjame decirte que no. No está mal, somos seres humanos y por más control que tengamos sobre nosotros y nuestras emociones, es natural y sano “no estar bien” siempre. Y no, tampoco estamos en una competencia por ver quién hace más cursos online, aprende más cosas o hace más ejercicio. También es válido, no te sientas culpable.

Eso sí, si logras hablar contigo y conectar desde adentro, te felicito. ¡El mayor logro de todos!

Nos leemos pronto.
Un abrazo, ciberamigo.
Con cariño, Franco.

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