¡Óyeme, pero..!
Y qué fue. Qué le echaron a esta semana.

O sea, ta´ bien que estamos en medio de una pandemia, que estamos tratando de vivir con la “covidianidad” y de seguir adelante como se pueda, pero esta semana parecía una maldad. To´ el mundo con su bozal. La mascarilla esa, que uno siente como que lo ahoga. Se siente como una tensión en la calle, que da miedito.

Cuando me dijiste que no sabías qué ibas a hacer con tu mamá por el Día de las Madres, la verdad no supe qué decir. Yo tampoco hice mucho, así que no te sientas mal. Tuviste la intención.

Fui donde mis abuelas. Sonrieron, sí. Echamos uno que otro cuento pero no pude abrazar a nadie. Eso fue muy doloroso. Todos estábamos de lejos, vieron sus regalitos con mucha emoción pero no hubo un beso. Me sentí realmente incómoda.

En verdad, sentía como que cada paso que daba era ponerlos en peligro y me sentía presa.

Te lo digo, para que sepas que no eres solo tú y que tienes razón en sentirte como te sientes, ¡no te presiones! Tamo´ to´ encharcao´.

Hablamos horita.
Un abrazo, ciberamigo.
Con cariño, Franco.

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