Existen comentarios de que las personas con perros no son “padres”. Que ellos no son sus hijos. Que no los llevaron en el vientre por nueve meses. Pero aquí les dejo las razones por las que, sí somos padres, por las que sí los perros son nuestros hijos.

  • La forma en que nos mira

En primer lugar, para saber si tener un perro es como tener un hijo, debes tener un perro. Si no tienes un canino, no puedes saber lo que se siente. ¿En algún momento has prestado atención a la ternura en sus ojos cuando te miran?

  • Sabemos que hay una diferencia entre un perro y un niño

Ser madre de un perro no significa que pensemos que los perros son niños, claro, son nuestros hijos. No ayudamos a nuestros perros a hacer la tarea, los enseñemos a montar bicy o que pensemos en planear el futuro perfecto para ellos, pero existimos los que afirmamos que hacer esas cosas son sus perros sería perfecto para nosotros.

  • No llevamos al perro en nuestro vientre, pero eso no nos hace menos madres

Lo único que no me hace la mama de un perro es que no lo di a luz, digamos que el amor que podemos sentir por un perro es el mismo amor que podemos sentir por un hijo adoptado. Además, los que nunca han tenido un bebe en su vientre ¿se pueden llamar padres?

  • El significado de “paternidad”

Si vas al buscador intentando saber que significa la palabra paternidad te encontraras con que su significado es “ser o actuar como padre”.  Y si actúas como padre de un perro, definitivamente es tu hijo.

  • Cuida a tu perro

Cuando la gente nos llama “la madre del perro”, en algunas ocasiones están jugando con el termino, pero realmente somos ¡La madre de ellos!

  • Lo que hacen los padres por sus hijos

Lo alimentamos, jugamos con él, los bañamos, pagamos sus cuentas, me preocupo si no quiere comer, lo llevo al veterinario. Y si eso no es tener un hijo, entonces no sé qué si lo será.

  • Respetamos a todos los padres

Siendo claros, la labor de padres que realizan esos que tienen la dicha de tener sus hijos jamás será igual que la labor que realizamos con nuestros perros. Pero esto no nos impide llamarlos ¡Hijos!

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