Muchas personas están en un proceso de bajar de peso y suelen hablar de todo lo que no “deben” comer, de lo ricas que son las comidas chatarras, otras están buscando empleo y hablan de lo difícil que está el mercado laboral, que no hay trabajos, personas desean dinero pero hablan de carencias, pobreza y problemas, y lo más típico: quieren encontrar pareja pero se la pasan diciendo que “todos los hombres son infieles”, “todas las mujeres son iguales”, “no tienen suerte en el amor”…
Todas estas situaciones ¿qué tienen en común?
1. Personas con anhelos y objetivos que les están costando lograr, quizás con interrogantes de
qué pasa que no pueden adquirir lo deseado.
2. Todas estas personas están manteniendo un lenguaje limitante sobre sus objetivos.

Lo que decretas… se concreta!

¿Sabes por qué ocurre esto?
Nuestras palabras son creadoras de realidad, a través de ellas construimos nuestros modelos mentales del mundo, ejerciendo una gran influencia en el modo en que percibimos la realidad y la forma en la que respondemos a ella.

 

El lenguaje es una herramienta poderosa para condicionar nuestros resultados en la vida.Todas nuestras palabras generan imágenes mentales (representaciones internas) y estas a su vez nos llevan a nuestros estados emocionales, o sea, provocan pensamientos, sentimientos y acciones solo con el hecho de pronunciarlas, pensarlas y escucharlas, siendo esto un acto inconsciente que no podemos evitar. Ahora bien, lo que sí podemos hacer es aprender a emplear asertivamente nuestro lenguaje, ser observadores y cuidadosos con las palabras a la hora de expresarnos para utilizarlas a nuestro favor.
¿Quieres apoyarte de tus palabras para crear una nueva realidad?
Cambia el diálogo limitante por uno que te apoye a generar acciones para lograr tus objetivos, aprende a comunicarte de manera asertiva tanto contigo mismo (a) como con los demás. Para ello, lo primero que debes hacer es
tomar consciencia de cómo te expresas respecto a una situación en particular, cuáles son las palabras, las frases que empleamos respecto a la misma. Una vez que hayas detectado el lenguaje limitante, escríbelos, esto te apoyará a trabajarlos más fácilmente.Una vez escrito, sustituye este lenguaje por uno que te apoye, esto lo logras encontrando frases asertivas, que te generan estados emocionales positivos, por ejemplo: si estás en un plan de bajar de peso, si cuando te miras al espejo
te dices “qué gorda estoy”, sustituye este diálogo por “estoy en un proceso para bajar de peso”, con esta última frase generas en tu mente una imagen real, de transformación, le estás diciendo a tu mente que estás trabajando para ello. ¡Cuidado! Esto no se trata de ser positivo, de decirte “estoy flaco (a)”, pues tu mente sabe que no es cierto, la idea es ser asertivo, que al hablarte haya congruencia entre tus palabras, pensamientos y acciones.
Por último, coloca estas frases en un lugar donde las puedas leer todos los días, el objetivo con esto es que a través de la repetición empieces a integrar a ti un nuevo diálogo que te apoyará a lograr tus objetivos.
¿Te animas a apoyarte? Te invitamos a hacerlo, luego nos cuentas.
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