Si hacemos un repaso de nuestra vida,en el día a día algo que siempre anhelamos es tener más tiempo.

Tiempo para estar en casa, para ordenar aquellos rincones olvidados del closet, para leer uno que otro libro, para empezar la dieta o el ejercicio que me hace falta o para emprender en algo nuevo. Sin embargo, ahora que nos dicen que debemos estar en casa para cuidarnos a nosotros mismos y a otros, se nos pone la cabeza en blanco y no sabemos qué hacer.

Independientemente de lo que quieras hacer en estos días de encierro obligatorio en casa, debemos tener en claro que las circunstancias a nuestro alrededor nos llevan a detener todo y pensar positivo, de que se avecinan grandes cosas para nuestras vidas.

Necesitamos estar preparados para lo que viene, debemos cambiar nuestra mentalidad para la nueva vida que nos espera cuando todo esto acabe. Así como no sentimos la casa igual al tener ya tanto tiempo en ella, así mismo nos sentiremos en los lugares que normalmente visitamos porque ya no seremos la misma persona.

Ese cambio no depende de la situación externa, sino que depende de nosotros y debemos tomar la decisión de que estos días serán de crecimiento y de progreso por dentro y por fuera. Pero, ¿Cómo lo hacemos?.

Se amable. Todos estamos pasando por una situación parecida pero cada uno de nosotros asumimos los retos y adversidades de una forma diferente. De manera que la próxima vez que te topes con una persona que no reaccione como te gustaría que lo haga responde tú como te gustaría que lo hicieran contigo.

Organiza tu día. El tiempo pasará de todas formas y el hecho de que estés todo el día en casa no quiere decir que no llegará la fecha de ese examen, que no tendrás que presentar ese proyecto o que te liberarás de hacer lo que debes hacer por ti. Es necesario que tengas un horario al día y programes asignaciones para ir trabajando en tus tareas de vida, así el tiempo no se pierde, sino que lo inviertes de la mejor manera.

No pospongas. Cuando estás en casa y eres tu propio supervisor es fácil dejar las tareas que te asignas para luego o para más tarde, pero al final no lo haces realmente. Por eso es importante que independientemente de todo, incluso de ti, pongas en acción todo lo que ideaste para el transcurso de tus días, a la larga será más lo que ganarás.

Dale un giro a tus pensamientos. Cuando te embarguen pensamientos de tristeza, cámbialos por esperanza, en momentos en los que el miedo quiera apoderarse de ti recuerda que no estás solo, que esta batalla es de todos y si la pereza quiere abrir paso por tu día a día recuérdale que tus sueños son más fuertes y se dibujaron en tu corazón para hacerlos realidad.

Haz cosas diferentes. Lee más, pero que sean de temas que te ayuden a crecer emocionalmente, haz algo fuera de lo común como ver películas con tu familia, hacer jornadas de preguntas y respuestas para que te hablen de sus aspiraciones, sueños o de momento vividos de los que desconoces. Habla más de lo que texteas, trabaja más por tus sueños y proyectos que lo que te quejas.

Pero, sobre todo, que en medio de esta cuarentena estés haciendo cosas diferentes, dándole un giro a tus pensamientos, dejando de lado la postergación, organizando tu vida. Que puedas crecer por dentro, para ayudar a otros a hacer lo mismo, mirando esta oportunidad que te da la vida para bajarle el volumen al mundo y subirle el volumen a tu yo interior que te dice: es tiempo de cambiar para bien y de ponerte a ti y a los tuyos como prioridad en tu agenda, esto es lo verdaderamente importante.

Cuidando a quienes amamos cuidamos al mundo. Atrévete a hacerlo. ¡Quédate en casa!

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