Para reconocer nuestro propósito anual debemos tener muy claro cuales son nuestras metas y sueños; aquello que queremos lograr en estos meses, los pilares en los que se basarán nuestras decisiones y nuestros pasos a lo largo de estos días, permitiendo así que nuestra mente, cuerpo y alma estén alineados no solo a nuestro propósito del año sino a nuestro propósito de vida. Ahora bien, ¿Cómo hacer de este año el de la realización de tus propósitos? Alimentando a la mente, ejercitando el cuerpo y fortaleciendo el alma.

Alimentas la mente, cuando vas más allá de los propios límites que has creado, cuando sales de tu zona de confort, cuando reconoces tus limitaciones y empiezas a trabajar en ellas. En el momento, en el que lees no para perder tiempo sino para ganarlo, donde el enfoque no está en leer algo que no te suma sino en nutrirte con información que te permite aprender de las vivencias de otros y poder trabajar espacios en ti que necesitan mantenimiento.

Ejercitas el cuerpo, al cambiar tu rutina diaria, despertarte unos minutos antes de lo acostumbrado, caminar más de lo que manejas, ir al gimnasio, practicar un deporte que te apasione o empezar a practicar alguno no hayas hecho antes. De esa forma te sentirás distinto y tendrás más energía para afrontar cualquier otra situación. Además de que le muestras a tu cerebro que lo que dices lo haces, que este no será un año como cualquier otro.

Fortaleces el alma, cuando te conectas con aquello que te estremece el alma, cuando te das tiempo de tener un encuentro íntimo, constante y directo con quien lidera tus pasos. Cuando viajas más a menudo, ves más amaneceres, conectándote con la naturaleza, escuchar el sonido de las olas y poco a poco alejándote del ruido del mundo, puedes darte la oportunidad de escuchar la voz de Dios.

Sin duda alguna, no es fácil dar el primer paso, pero cuando nos damos la oportunidad de alimentar nuestra mente con información de valor, ejercitar nuestro cuerpo dándonos valor a nosotros mismo y fortaleciendo el alma dejando de lado el mundo y adentrándonos más a la luz que se esconde dentro de nosotros, podremos acercarnos cada día más a nuestros propósitos de este año y uno de nuestros propósitos de vida que es ser día a día un poco más felices.

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