En esta semana se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, ese que una vez fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, con objetivos específicos y marcados.

Hoy, esa lucha sigue en pies y debe ser clara: abogar por la equidad, por los derechos inherentes y la garantía del disfrute de los mismos. No nos desviemos del camino, compañeros.

En este esfuerzo de tantas, de las que están y las que estuvieron, también hay muchos hombres. No nos equivoquemos. La idea es construir juntos una sociedad más justa, armoniosa y que crezca fuerte para las futuras generaciones.

Solo pensemos en los aportes que todas podríamos dar al mundo de estar disfrutando a cabalidad de las libertades y derechos. Ahí ya ven lo que ha ocasionado la pandemia, el redoble de esfuerzos y proyectado a la luz tantas cosas que nunca hemos querido ver, otras que no queríamos mostrar y dolorosamente ha desenmascarado un sistema que no cuida derechos de las mujeres.

Sigamos creando el camino que queremos ver, el de nuestras hijas, el de nuestras nietas o sobrinas. Miremos adelante y aprendamos, que cada caída sea un impulsa, que evoluciones día a día, que podamos ser mejores y ayudarnos a construirnos y descubrirnos uno a otro.

Que no te quite tu paz, el hecho de que te feliciten, que te de motivación de explicar por qué se recuerda tan doloroso día lleno de luchas y lágrimas, que ayudes a encaminar a otras y ver lo que yace frente a sus ojos.

¡Podemos!

Con fuerza,
Franco.

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