La salud mental no es menos importante que la salud física, y más en estos tiempos de pandemia, donde gran parte del mundo ha sido afectado tanto por la afección al virus como por las normas de distanciamiento y encierro que se está viviendo.

La especialista en conducta Alba Adames, del Centro de Intervención Psicológica y Salud Metal Resiliencia, confirma que la salud mental guarda relación con la física. Explica que “somos seres integrales, de forma tal que nuestro cuerpo y nuestra mente están en total conexión. Nuestro cuerpo responde a las emociones, pensamientos y sentimientos que nuestra mente procesa”. 

Acciones de autocuidado para quienes viven solos:

  1. Es importante mantener una rutina ligera que permita organizar las tareas a realizar con flexibilidad pero que permita mantenerse en movimiento e involucrada en tareas que le parezcan interesantes.
  1. Ejercitarse: puede ser una caminata por las cercanías del lugar donde vive  o visitar algunos de los parques que permanecen abiertos, igualmente si es una persona que prefiere más el movimiento en youtube hay una variedad de rutinas y videos que pueden ser de utilidad.
  2. Mantener la conexión con familiares y amigos: ciertamente en este momento el distanciamiento físico es fundamental como medida de salud, esto no implica un distanciamiento emocional. Es fundamental mantener los lazos con las personas que son significativas para nosotros. Podemos y debemos hacer llamadas o videollamadas a nuestros seres queridos, compartirles nuestros pensamientos, experiencias, escucharles a ellos y recibir esa retroalimentación positiva.
  3. Hábitos sanos de alimentación.

 Hábitos para las familias:

Cuando estamos todos tan juntos y por tanto tiempo  como en este momento debido a la pandemia de COVID-19 para las familias uno de los mayores retos lo representa el  mantener la armonía dentro de casa.

  1. Establecer rutinas sencillas y flexibles que ayuden tanto a los adultos como a los niños a mantener una noción de los tiempos durante el día. Ciertamente entendiendo que es posible que sea necesario modificarlas debido a situaciones que se presenten. Entendiendo también que cada individuo tiene sus propios ritmos y que quizás algunos días la rutina será necesario modificarla por las propias necesidades de los miembros de la familia.
  2. Organizar actividades familiares: puede ser armar un rompecabezas, ver una película juntos, cocinar algo sencillo en donde todos puedan participar.
  3. Tiempo al aire libre: salir a caminar al parqueo de la casa, ir a uno de los parques cercanos que aún permanecen abiertos. Tener contacto con la luz del sol y el aire libre ayuda a la liberación de serotonina que es conocido como el neurotransmisor de la felicidad, lo cual nos ayudará a estar más relajados lo cual suele estar también asociado a mejoras en el sueño de adultos y niños.
  4. Espacio para expresar las emociones: nuestros niños necesitan poder expresar sus emociones así  como que los adultos en el hogar les hagan saber que son amados y cuidados. Podemos desarrollar un espacio donde ellos digan cómo se  han sentido durante la semana. Una estrategia que se puede utilizar consiste en  hojas en blanco y colores e invitarles a dibujar un emoticón que exprese esa emoción. Esto les ayuda a generar herramientas de autorregulación emocional.
  5. Diseñar y socializar las medidas de autocuidado y seguridad: cada familia tiene sus propias características y necesidades, es recomendable que en función de esto, sea  posible estructurar cuales son las medidas de autocuidado y seguridad que vamos a tomar y que sean conversados con todos los miembros de la familia.
  6. Respetar los espacios de tiempo libre: es importante que se respete la individualidad y la necesidad de un espacio para la propia compañía. Hay momentos en los que ciertamente necesitamos unos 5 minutos para disfrutar de nosotros mismos, los pequeños de la casa también lo necesitan (claro con la debida supervisión de acuerdo a la etapa de desarrollo).
  7. Mantener la comunicación con otros miembros de la familia, amigos, compañeros de clase. Hacer esas llamadas o videollamadas aporta espacios de alegría y cercanía con los seres queridos, recordando que aunque estamos viviendo tiempos difíciles no estamos solos y podemos contar con otros seres importantes.

Ejercicio recomendado por la doctora: 

Piense en un momento en que se ha sentido muy feliz y alegre, ¿logra recordar cómo se sentía su cuerpo? Quizás, ligero, relajado. Ahora hagamos lo contrario, un momento de mucha tristeza o ira, su cuerpo se sentía pesado, lento, o quizás (en el caso de la ira) mucha tensión muscular e incluso algunas personas podrían expresar que sienten un calor que les recorre todo el cuerpo.

Así la mente tiene un efecto directo en nuestro cuerpo. Las neurociencias nos han permitido ver de forma más directa como esta relación se establece a través de los neurotransmisores y cómo estos pueden ser regulados por nuestros estados de ánimo y así mejorar nuestra salud física.

Por tanto,  es importante que podamos velar con la misma fuerza tanto por nuestra salud física como  por nuestra salud mental. Pues como se establece: no es posible tener salud física sin considerar la salud mental como una prioridad por igual. 

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