Hola de nuevo,

¿Cómo estás?, yo espero que bien o mejor.

Hoy haremos un paseo por esa necesidad que tenemos los seres humanos de sabotearnos y exigirnos más de la cuenta. Empecemos.

Cada uno tiene ese día en que las dudas existenciales les caen encima. Sí, cada uno, no solo te pasa a ti. Lo entiendo, hemos ido tan apresurados estos días (desde que ha bajado el susto por el coronavirus) que parece que (fuera del hecho del toque de queda) el reloj no nos da tiempo y nosotros queremos ponerle las horas a él.

Ahora bien… ¿notaste que le dices que sí a todo?, ¿te fijaste que estás procrastinando mucho y se te acumulan las cosas? ¿No? Mmm, ahí está uno de los puntos.

¿Qué sucede? Cuando llegas ahí, sientes que el mundo se te viene abajo, que la energía no te da, te cansas, el sueño te vence, no comes bien «porque tengo muchas cosas que hacer», te da ese dolorcito en el cuello, te empieza a palpitar un ojo, te duele la cabeza y no sabes el porqué (a parte de que no comes bien y no tomas agua), te sientes agotado y no entiendes la causa, no rindes de forma eficiente ante las  responsabilidades recurrentes, piensas demasiado cada cosa, empiezas a culparte por todo lo que te sale mal… se llama estrés… o sea, exceso de presente, ansiedad: exceso de futuro, cosa que no ha llegado y solo son «preocupaciones», y por si eso fuera poco, empiezan las frustraciones.

Sí, así es amigo. Te las causaste.

Este año empecemos a decir que no a esas personas y cosas que no podemos hacer. Vamos a darnos tiempo de meditar, de organizar nuestras vidas, vamos a escaparnos (dentro de la covidianidad posible), vamos a leer ese libro que no terminamos, tratemos de dormir mejor, hacer ejercicio de vez en vez, comer mejor, res – pi – rar, contar hasta 10… ¡vamos a convertir nuestras debilidades en fortalezas!

Deja de sentirte culpable o mala persona por no estar en todas, por no aceptar, por no resolverle todo a los demás. No eres una papeleta de RD$2,000 que le cae bien a todo el mundo -y debe-, eres un ser humano y como tal NECESITAS ESPACIO. Claro, eso no significa que pisotees a los demás o les hagas daño.

Y no, esto no es un mensaje público y abierto para mí. Es una carta para ti y para todos.

Un abrazo,
Franco

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