Sin ánimos de ofender y con toda la honestidad, me parece que en el fondo, queremos que nos pase algo malo.

Me explico. Estamos tan predispuestos con los acontecimientos del innombrable y tan enredados en los egos de los demás y las opiniones negativas, que dejamos de lado la esperanza, la voluntad y el optimismo.

Nos preocupa compartir cosas «porque se dañan», no queremos reconocer que valemos y que tenemos méritos, porque no seríamos «humildes» y hasta mal nos sentimos si nos alagan o felicitan, como si no lo mereciéramos; estamos tan asustados cuando nos pasa algo bueno, que hasta nos saboteamos, consciente o inconsciente.

Pero sí mi amor, es así. Te pasó algo bueno, tuviste un momento feliz, sabes hacer tu trabajo, te esforzaste y sacaste buena nota, le gustas a esa persona, te quedó buena la comida, estaba buena esa copa de vino y en su punto la taza de café.

Agradece, no todos tienen la suerte y la dicha de ver otro día el sol nacer y acostarse. Lucha, siempre lucha, ve tras esos retos (ya metas me tiene cansaíta), haz esa lista de cosas que tienes o quieres lograr y empieza a ahorrar, sal corriendo que necesitas aire y date un espiro, lo mereces, haz tiempo para ti.

Y sí, recuerda que la mierda pasa en cualquier momento… la buena y la mala. Vive cada espacio y recuérdalo, atesóralo y aprende de él. 🙂

Sinceramente,
Franco

- Publicidad -