El último domingo de julio de cada año, todos los dominicanos celebramos el Día del Padre, conmemoración que convida a la familia a reunirse para festejar y agradar a la cabeza del hogar.

De manera especial, quiero que hagamos honor a quienes saben llevar este título de “padre”, como un sello de calidad que los distingue entre todos.

Hablo de quienes han sabido trillar un camino en la disciplina, para ser un verdadero ejemplo ante sus hijos, de aquellos, que son capaces de levantarse de sus camas para atender al recién nacido que llora, de esos que cuelgan el bulto rosado de su niña en su hombro y caminan erguidos con orgullo, mientras dejan a su descendiente en la guardería, de los muchos que acompañan a sus hijos desde el primer día de escuela hasta graduarse en la universidad, y no solo que los llevan a la puerta del centro de estudio, no, los que saben dejar de lado sus otras obligaciones para sentarse a recortar dibujos porque ya el niño debe cumplir con tareas, los que saben leer un libro de 600 páginas, en una noche porque mañana hay que entregar un resumen y el chico necesita una opinión sobre el mismo.  Esos, que no solo realizan el vals de 15 años con su niña bonita, flotando entre mariposas, como la canción aquella de Danny Daniel; si no que también saben disciplinar cuando es necesario.

Son tantos los ejemplos de los padres que, a partir de sus enseñanzas en sus hogares maternos, han sabido educar en valores, dar amor, consejo, orientación, apoyo, abrazos.  Otros, que día a día trabajan en superarse como personas para dar lo mejor de sí a sus hijos.

Festejemos a nuestros padres y agradezcamos a Dios quienes seguimos compartiendo con ellos en esta tierra.

¡Feliz día del padre!

Editora: Yamilka Rodriguez

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