Ing. Ricardo E. Cañas Viana

Todos buscamos como tener éxito en lo que emprendemos en la vida. Usualmente relacionamos el éxito al tema económico, material y profesional.

Las sociedades hoy en día llevan a las personas a caer en la trampa de auto juzgarse como exitoso o no según lo que tiene, lo que posee o lo que parece o aparenta. Caer en esto puede ser muy peligroso, pues crea un desbalance de vida en los otros roles que desempeñamos, nos lleva a una vida con falta de coherencia y estamos continuamente en el riesgo de experimentar profundas frustraciones cuando no encajamos en este concepto de éxito (sobre todo si nos comparamos con otras personas).

¿Entonces qué hacer? ¿Cuál debe ser el concepto de éxito a seguir? ¿Cómo lo definimos? Lo primero es darnos cuenta de lo que realmente es importante para nosotros, aquello donde radica nuestra pasión, ese sentimiento de realización personal, el entorno donde tenemos la oportunidad de aprender y dejar huellas al mismo tiempo, y descubrir nuestra motivación en la vida. Al responder esos cuestionamientos estaremos definiendo lo que es el éxito para cada uno de nosotros.

Una vez con los propósitos y metas claras, las motivaciones correctas, que usualmente van de la mano con la familia que tenemos, el ejemplo que queremos dar, los valores que sembraron en nosotros quienes nos educaron, el legado que anhelamos dejar, entonces nos corresponde empoderarnos de lo que queremos lograr. Y allí es donde entra el liderazgo en nuestras vidas. Lejos de un concepto relacionado a supervisar personas, liderazgo se refiere a abrazar, utilizar y potencializar todas nuestras capacidades, herramientas, talentos, conocimientos y habilidades para lograr una meta.

Liderar nuestra vida como empleados, empresarios, padres de familia, miembros de una feligresía, integrantes de una comunidad de ayuda social, donde quiera, el éxito de lo que emprendamos radica en asumir ese liderazgo empoderándonos para asumir nuestros retos. En el proceso, si realmente ejercemos ese liderazgo, tenemos visión, guiamos a otros, servimos y dejamos huellas, experimentaremos el crecer y aprender cada vez más.

Aquí está la clave: saber que todos somos líderes y que liderazgo no tiene que ver con una posición o puesto que desempeñamos, sino con asumir una responsabilidad en la vida de generar un resultado en cada rol de vida que tenemos.

Papá, mamá, empleado, emprendedor, empresario, gerente, dueño, pastor, sacerdote, guía, coordinador, ministro, abuelo, todos los roles implican asumir un liderazgo, porque liderazgo es influencia. ¿El asunto está en cómo estoy ejerciendo esa influencia? La mejor manera de ejercer una influencia positiva es a través del servicio. Así es, un líder sirve a los demás, es canal para que otros crezcan, probablemente el líder no llegue primero, pero si hará que otros lleguen al meta primero y alcancen mayores triunfos que él o ella.

El liderazgo comienza en el ser, no en el hacer. Tiene que ver con hábitos, actitudes, manejo del temperamento, control emocional, de manera que la gente quiera seguir al líder, no porque éste se impone o se auto denomina “Influencer” en las redes, sino porque su legado y huellas hacen que muchos quieran emularlo, imitarlo, lo ven como un norte y modelo a seguir.

¿Pero puede un líder llegar solo y realizar sus metas y objetivos sin ayuda de nadie? ¿La auto suficiencia y total independencia de los demás es una característica del verdadero líder? ¿Quién dijo que se puede lograr el éxito solo? Acaso un “Dream Team” no puede ser un equipo perdedor, ¿aunque todos sus integrantes sean estrellas y líderes tipo influencers? A dónde nos lleva la autosuficiencia, ¿el orgullo y la arrogancia en un proceso de liderar para llegar a una meta? Allí entra la sinergia en nuestras vidas. Es la capacidad y habilidad que todos tenemos de pertenecer a un grupo de personas, formar equipo con ellas, y aún con intereses distintos, lograr ponernos de acuerdo para alcanzar una meta en común, empujar todos en una misma dirección, y mientras lo hacemos, debe haber unidad y armonía.

¿Hay sinergia en tu vida en éstos momentos? En tu familia, con tu pareja, con tus hijos, en tu empresa con tus empleados, con tu equipo de trabajo, ¿en tu ministerio? Dice el Dr. Covey que el enemigo número uno de la sinergia es el orgullo, el pensar que no necesito de nadie y puedo lograrlo solo. Por eso es clave hacernos acompañar de las personas idóneas, que nos sumen y animen a lograr nuestros sueños, que nos acompañen en lo que emprendemos, que nos permitan aportarles. ¿Porque al final, cuando llegues a la cima, a tu meta, alcances tu sueño, de qué sirve el éxito si no tienen con quien compartirlo?

 

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