La Convención Internacional para la Conservación de los Humedales, conocida también como la Convención Ramsar, declaró el 2 de febrero como el “Día Mundial de los Humedales.

Así mismo, definen los humedales de la siguiente manera:

«Un humedal es una zona de la superficie terrestre que está temporal o permanentemente inundada, regulada por factores climáticos y en constante interrelación con los seres vivos que la habitan».

Los humedales son indispensables por los innumerables beneficios o «servicios ecosistémicos» que brindan a la humanidad, desde suministro de agua dulce, alimentos y materiales de construcción, y biodiversidad, hasta control de crecidas, recarga de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático.

Los humedales naturales más importantes de República Dominicana son los de los parques nacionales Jaragua, Montecristi y lago Enriquillo e isla Cabritos; los de las lagunas Oviedo, Bávaro, Redonda, Limón y Cabral; y los humedales del Bajo Yuna y del caño Estero Hondo. El humedal de agua dulce más grande es la laguna Cabral o Rincón.

Las tierras agrícolas irrigadas, canales, depresiones inundables, presas o represas y otros reservorios de agua, que son aprovechadas para el cultivo de arroz, yautía, langostas, camarones, peces, son considerados los principales humedales artificiales.

En la República Dominicana se pueden localizar en la llanura arrocera del Pozo de Nagua, bajo la influencia del río Yuna, la parte baja del río Yaque del Norte y gran parte del Valle de San Juan; estas áreas son aprovechadas para la explotación intensiva del cultivo de arroz, el cual es una especie común de los humedales artificiales y el alimento básico de más de la mitad de la humanidad.

En este sentido, su protección y cuidado es fundamental, tanto por su uso, como parte del equilibrio del ciclo climático.

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