Vivimos en un mundo de personas altamente capacitadas, que poseen mucho conocimiento, acceso a todo tipo de información y tecnología, que los hacen mucho más hábiles que otros para desenvolverse a nivel laboral y personal.

Sin embargo, todas las personas sin importar edad o sexo, sienten la necesidad de experimentar la sensación de autorrealización. Quizás el motivo que les impulsa a superarse sea diferente, pero en todos está esa voz en el interior que grita que necesita salir del montón, hacer la diferencia, destacarse y alcanzar el éxito.

En mi experiencia motivando a la transformación de vidas, me he dado cuenta de que hay muchas personas en organizaciones de todos los niveles, con conocimientos amplios de su área, inclusive algunos con logros bastante significativos, y a pesar de eso, existe en ellos desmotivación, desinterés, desilusión, falta de propósito de vida y a veces una gran ausencia de felicidad. Ese es ¨el promedio¨ ahí es donde están la mayoría de las personas, porque eso que tienen solo constituye un 10% de la razón para ser feliz.

Pero ¿y el otro 90% qué es? Tiene que ver con la mentalidad, el cómo piensan sobre si mismo, la actitud y las relaciones humanas significativas.

Y ¿Cómo logramos una diferencia significativa en el desarrollo interior e integral que permita rescatar la motivación y volver a descubrir el propósito de vida?  Dice el Dr. Galo Pozo Almeida que “no somos lo que parecemos ni lo que poseemos, somos lo que llevamos por dentro. Y mientras más y más crezcamos interiormente, más y más profundas serán las huellas que dejemos”.

Se trata de hacerlo por nosotros de tomar el rumbo de nuestras vidas de rodearnos de personas positivas, de comenzar a vivir como si la vida fuera un deporte extremo: con pasión, adrenalina, entrega, amor, alegría, reto, con deseos de ganar, de salir de la monotonía y asumir un compromiso.

Esto se comienza a hacer con “baby steps”: saludar sonriendo, mirar a los demás a los ojos, hablando lo que suma y anima en vez de quejarse, iniciando el día con un beso y un abrazo, ocupándonos de nuestra salud y bienestar físico.

Es importante asumir los pequeños y grandes desafíos de cada día con la seguridad de que podremos salir adelante. Tenemos ese poder que nos permite conectar con la gente, nos lleva a que nos importe lo que sucede a nuestro alrededor, activa nuestra fe y esperanza. Logra que pasemos de un nivel del pensamiento donde están los “no se puede”, “es muy difícil”, etc… al nivel donde el pensamientos y acciones cambiarán a “dime como si puedo lograrlo”, “voy a atreverme”, “esta vez no se pudo, pero lo volveré a intentar”.  Así nos diferenciarnos del promedio.

No depende de tus circunstancias, depende de ti. Eso, es salir del promedio.

¿De dónde he sacado esto? Pues de salir adelante a los 9 años luego de un divorcio de mis padres, de ver como mi madre se suicidó cuando yo tenía 18 años, de presenciar un milagro cuando mi padre sobrevivió un infarto masivo, de provocar otro milagro familiar luego de 21 años sin hablarme con mi familia y ahora la he recuperado, de sobrepasar crisis de todo tipo y continuar con mi pasión: ¡revolucionar y transformar vidas!

¿Te atreves a aceptar el reto?

Instagram: @the.ricman
YouTube: Ricardo Cañas Motivación

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