Aún sin esperanza, se necesita un sueño

Génesis 37:5-10

Y José tuvo un sueño y cuando lo contó a sus hermanos, ellos lo odiaron aún más. Y él les dijo: Os ruego que escuchéis este sueño que he tenido…

Casi todos conocen la historia de José, el undécimo hijo de 12 hermanos. Su característica principal es que era un soñador, asumía la vida con actitud positiva y de que todo era posible ¿Te ha pasado?

Pero al igual que algunos de nosotros, a José se le presentaron dificultades y mira que muchas. Fue abandonado y vendido por sus hermanos, fue esclavo y prisionero; pero nada de eso lo detuvo, siguió creyendo en sus sueños. Hasta un día, que desde lo más profundo de una cárcel fue llevado al palacio y de ahí todos esos sueños que soñó cuando era un niño, pudo verlo realidad.

A veces nos sentimos ser José, sentimos nuestros sueños frustrados, estancados, poco valorados o queridos. Pero todo esto nos deja una enseñanza, aunque te veas perdido, sin dirección o que la vida parece estar en pausa, continúa caminando, el más mínimo paso que das te encamina a ese gran sueño que has tenido.

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