Mateo 22:39 Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

 Parecerá irónico que en una frase bíblica hable de alimentar el narcisismo, pero claramente Jesús estableció prioridad a dos mandamientos.

El primero, amar a Dios sobre todas las cosas. La Biblia desde el capítulo 1 de Génesis, hasta el último capítulo del Apocalipsis, nos habla de que Dios debe de ser nuestro principio y nuestro final y que todo lo que logremos u obtengamos en este mundo no puede apartarnos de su gracia, amor y misericordia.

El segundo mandamiento y el que se considera más difícil de lograr cada día es “Amar al prójimo como a uno mismo”. Pero yo me pregunto ¿cómo podemos amar a alguien cuando no nos amamos?

Sí, es una pregunta un poco dura de afrontar y difícil de contestar. Pero es real, nos enseñan a amar a nuestros padres, hermanos, familiares y luego a aquellos que nos rodean, pero ¿cuál es el momento en el que nos enseñaran a amarnos, a aceptarnos como somos (gordos, flacos, blancos, morenos, etc.)? crecemos tan vulnerables, tan expuestos a nuestros defectos que somos capaces de dar solo un falso sentimiento y aceptar el mismo.

Mi meta en este año es aprender a quererme más como persona, como soy, con mis altas y bajas, mi buena filosofía y mis momentos de llantos; esas son cualidades que me definen y que debo aprender a amarme, para poder dar ese amor tan profundo y maravilloso del que nos habla Jesús. El amor se ha desvalorizado en la sociedad, pero es momento de que volvamos a darle el valor que realmente merece, de que cuando alguien te diga “te envío mi amor” no sea algo material sino una expresión de sus más sinceros sentimientos.

Desde este lado de la pantalla te envío un abrazo y deseo que junto conmigo reconstruyamos esa idea de qué es realmente el amor, para que el mundo pueda ser un lugar mejor.

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